Mira, Maroliña, hija, no sé en qué terminará tu siglo XXI, pero aún en el caso de que un día puedas darle la vuelta al tiempo y asomarte a ver cómo baila el dinosaurio en tu jardín, o, superada la velocidad de la luz, viajes al planeta Mongo, en el rápìdo de las siete y cuarto, a pasar un fin de semana, piensa que naciste de un beso, que tu mejor recuerdo, tu recuerdo inolvidable, será, al fin, un beso.
Créeme, si no hay amor, no hay hombre. Tu abuelo.
(Ares, verano de 1996)
Los caminos de la luna (Juan Farias)










1 comentario:
no me canso de leer lo qe publicas..
esta muy bueno..
y muy buena la musica tmb!
qe andes bien!
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