a cambiar, a no quererse dejar influir.
De no lamentarse por los actos cometidos,
y de ser consecuente de sus juicios.
Déjame contarte que uno cava su propia tumba,
y buscar culpables a quien enterrar
es la actitud más fácil y cobarde,
de la que nos debemos alejar.
Déjame contarte que uno no es más bellaco
porque lo piensen los demás,
sino que quizás el hecho de pensarlo
te haga ser como resto, como los demás. (Y créeme, tú vales mucho más).
Déjame contarte que estoy dolido,
que no es asunto de bandos,
que no es cuestión de "estas conmigo",
que no es cuestión de nada, mas que de estar unidos.
Déjame contarte que te quiero y que siempre te he querido,
y que de tus actos he aprendido
para dejar de ser mas tu y ser mas yo...
Déjame contarte todo lo que he aprendido.










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