Hoy, como tantos otros días, debo mi sonrisa a ti

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Te invito a vivir una vida, a comer helados tirados en el pasto, a rendirnos a la noche devorando las calles a bocados sin tenedor, con las manos.
Te ofrezco mi vida, metáforas a las doce y frases directas al pecho a las diez y cuarto, cuando las estrellas brillan con más fuerza y el aire huele a pasión desenfrenada.
Te regalo un pensamiento, ese en el que eres el hacedor de almas perfectas, mi secreto y las manecillas del reloj. Al dormir recargaré las pilas de mis sueños y al vivir despertaré todos tus instintos, poniendo por bandera las ganas de no descoserme de tu sombra.
Ven, tengo un corazón que darte, unos ojos que te miran y unas manos que encajan perfectamente en todo tu cuerpo.
Sueña, sueña conmigo, respira profundamente, siente mi respiración en tu espalda, recorriendo tus lunares, derrapando en tu piel, siendo exploradora de tus recovecos y de tus entrañas.
No pediré que mueras por mi, sólo debes perder la cabeza…

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