Nunca he sido muy racional en este tema, a veces la cabeza va a mil por hora y nos mete en un juego de disyuntivas, contradicciones e incoherencias que pueden llegar a convertir una maravillosa historia de amor, en una película de preocupación y frustración hasta macabra. No dudo que ante lo nuevo siempre habrá miedos, existirá el interés por el otro pero la negación a renunciar a muchas cosas intimas, a la independencia, a no querer sufrir, ni hacer sufrir a nadie. Me asusta la distancia, el tiempo, los espacios vacíos... al mismo tiempo me encantan los besos, las caricias, las palabras, sentirme acompañada, e incluso hasta un silencio compartido... tranquila. Me aterra la idea de volver a ilusionarme, de meterme en algo que no pueda controlar, de sentir que me aburro acompañada, o que definitivamente hay diferencias irreconciliables. No sé, será que estoy muy prevenida? O estoy yendo con mi imaginación demasiado lejos? Siento que estoy pensando en un mañana cuando es algo que no existe, no es real, aun no ha pasado, y eso no soy yo.
Por suerte nos equivocamos al pensar que todas las montañas rusas son iguales. :)
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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