
Si alguna vez fuiste atrapado de verdad
En un mundo tan difícil de cambiar
Si alguna vez deseaste desaparecer (y no volver)
O acaso volver el tiempo atrásY si acaso ya no viera otro ocaso
Y si todo fuera tempestad
Y si todo fin es predestinado
Yo lo quiero, lo quiero comprobar
.
Pinte un mundo color ilusion
Yo lo quiero, lo quiero comprobar
.
Pinte un mundo color ilusion
Llene de efecto cada defecto
Ya es parte de mí
Hacer correcto lo imperfecto
Hoy yo soy el inmortal
Toma un hilo, un hilo de eternidad
Pero por favor nunca dejes de soñar
Tal vez nada más sea tan real
Tal vez nada más sea tan real
Sólo el olvido nos vencerá
Tan sólo el olvido nos vencerá
Sólo el olvido nos vencerá
Tan sólo el olvido nos vencerá
.
Y que mis ojos no distingan el tiempo
.
Y que mis ojos no distingan el tiempo
Si mi aliento será escudo
Siempre busco pero sólo nunca encuentro
Los recuerdos de un hermoso momento
Y que mis ojos no distingan el tiempo
Si las cenizas serán tesoro
“Los hombres pasan o fracasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva la vida democrática” - Raúl Alfonsín (1927 - 2009)
Lo triste de la muerte es que, quien se va, nunca volverá. Hoy nos toca anunciar una muerte; una despedida; un adiós. Y es que es tan difícil cuando ese adiós deja sentimientos tan contradictorios.La tristeza de que halla llegado, pero la alegría de que no sea un adiós como cualquier otro, sino uno especial; la impotencia de no poder evitarlo, pero el orgullo de que hoy tenga sentido; el temor de que no vuelva a existir otro adiós igual, pero el valor para poder anunciarlo como "el adiós al padre de la democracia".
Hoy nos deja el Ex Presidente de La República Argentina Raúl Ricardo Alfonsín. Una personalidad excepcional, propia de un prócer. No sólo por ser un hombre dotado de un carisma indiscutido, sino por poseer cualidades que lo convirtieron en un hombre colmado de grandeza. Y esa grandeza, de la que sólo están dotados unos pocos, sólo el supo demostrarla en este país como nadie. En un momento en que la sociedad argentina estaba desvastada, destruida, no sólo económica, política y socialmente, sino también, y fundamentalmente, en lo espiritual. Los ánimos convulsionados, fatigados, acongojados, una sociedad disgregada, que pedía a gritos la liberación; una sociedad que necesitaba alguien que devolviera tranquilidad, paz, seguridad, respeto, tolerancia, derechos y garantías. Alguien que se sensibilizara ante esta cruda realidad e hiciese algo para cambiarla. Y ahí llegó Alfonsín y, con él, los ojos del pueblo se iluminaron de esperanza.
Fue un hombre de firme convicción Demócrata que tuvo que afrontar la transición a la democracia, enfrentó con el preámbulo de Constitución en cada uno de sus discursos, a aquellos intolerantes que desde los extremismos ideológicos intentaban corromper esta construcción colectiva, que es la democracia.
Fue aquel hombre que tuvo la valentía de enjuiciar a la Juntas Militares, en un contexto histórico donde las FFAA se encontraban intactas y seguían entre sus filas elementos antidemócratas y reaccionarios.
Fue aquel hombre que nos enseño que la política es consenso, y que con la democracia se come, se educa y se cura. Nos enseño que los Derechos humanos tienen carácter universal y deben ejercerse en libertad y en un ámbito de respeto a la dignidad de cada uno de los hombres y mujeres argentinos.
Es por esto que hoy despedimos de pie al Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, ese hombre que nos devolvió la Democracia, la libertad y, con ella, la vida. Hoy despedimos a un estadista impar.
Gracias Alfonsín.
MARCELO MENDOZA
EMANUEL FERREYRA
Secretaría de Material de Estudio
Centro de Estudiantes de Derecho










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